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Exposición en el Patio de
la Fundacion
José Alberto Andrés Lacasta.
Sabayés (Huesca) 2026
04/07 - 06/09/2026

Estos retratos nacen del encuentro entre la memoria, la tierra y el tiempo. A
partir de fotografías de hombres y mujeres fusilados en Huesca durante la Guerra
Civil y la posguerra, las imágenes han sido trabajadas sobre viejas chapas de
hierro sometidas a la acción del óxido, la intemperie y el enterramiento.
Lejos de reconstruir literalmente el pasado, estas obras buscan dialogar con los
cuerpos ausentes y con las huellas que permanecen en nuestra memoria colectiva.
El hierro se convierte en archivo y testigo; el óxido, en una forma de escritura
material donde la propia naturaleza participa en la construcción de la imagen.
Hierro, ordio, guerra habla
de un territorio, de sus paisajes y de sus heridas. De la tierra que alimenta y
recuerda. De vidas interrumpidas cuya singularidad merece seguir ocupando un
lugar entre nosotros.
Porque la memoria no es un lugar al que regresar, sino un territorio en
permanente construcción. Y porque el arte sigue siendo uno de los espacios donde
aquello que fue condenado al silencio puede recuperar, aunque sea fugazmente,
una forma de presencia.
José Alberto Andrés Lacasta. Sabayés (Huesca) 2026

CONCEPCIÓN MONRÁS CASAS
Barcelona,
8-XII-1898 – Huesca, 23-VIII-1936, 37 años. Casada con Ramón Acín. Dos hijas.
Expediente de responsabilidades políticas 5580-214.
Hierro, óxido,
pigmento natural con óxido, buril y punta seca.
Medidas:150x75x4 cm
ref.an2601

MARIANO CUELLO FANLO
Huesca, 5-I-1898 –
11-XII-1936. 38 años. Casado con Presentación Sauras Ballarín. Dos hijos.
Panadero
Hierro, óxido,
pigmento natural con óxido, buril y punta seca.
Medidas: 151x70x9 cm
ref. an2602

MARIANO CUELLO FANLO
Huesca, 5-I-1898 –
11-XII-1936. 38 años. Casado con Presentación Sauras Ballarín. Dos hijos.
Panadero
Hierro, óxido,
electrólisis y punta seca
Medidas: 38x28x2 cm
ref.
an2608

JOSÉ BADÍA
FERRER
Purroy de la
Solana, 4-XI-1900-Huesca, 30-XII-1939. Casado con Teresa Porquet Marqués. Tres
hijos, Labrador. Consejo de Guerra. Procedimiento sumarísimo de urgencia 19-38.
Expedientes de responsabilidades políticas 5790-10 y 5790-11
Hierro, óxido,
sulfato de calcio, pigmento natural con óxido y punta seca.
Medidas: 152x69x3 cm
ref. an2603

PEDRO
GRACIA GUTIÉRREZ
Almudévar,
8-VIII-1907 -Huesca. 31-VIII-1936. 29 años. Casado con Florentina Catalán
Labarta. Tres hijos. Jornalero
Hierro, óxido,
pigmento natural con óxido, buril y punta seca.
Medidas: 150x70x4 cm
ref. an2605

PEDRO
GRACIA GUTIÉRREZ
Almudévar,
8-VIII-1907 -Huesca. 31-VIII-1936. 29 años. Casado con Florentina Catalán
Labarta. Tres hijos. Jornalero
Hierro, óxido,
electrólisis y punta seca.
Medidas: 5x5 cm (marco 16x16x5)
ref. an2609

RAIMUNDO NOVALES
SANCLEMENTE
Novales, ¿-Huesca
1915, 2-XII-1941. 26 años. Soltero. Jornalero. Consejo de Guerra. Procedimiento
sumarísimo ordinario 3530-40
Hierro, óxido,
sulfato de calcio, buril y punta seca.
Medidas: 150x75x4 cm
ref. an2607

JUAN JOSÉ BERGES
VALDOVINOS
Castejón de
Monegros, 26-VI-1903-Huesca, 20-X-1938. 35 años. Casado con Soledad Segura
Foncillas. Tres hijos. Cartero.
Díptico. Hierro,
óxido, buril y punta seca.
Medidas: 104x60x2 cm cada panel
ref.
an2606
texto extenso
HIERRO, ORDIO, GUERRA
Este trabajo nace hace 90 años,
a partir de julio de 1936 y los terribles y viles sucesos que en los meses y
años siguientes ocurrieron en Huesca, y en tantos sitios de España. Esta
exposición nace de un proceso de apropiación y resignificación de la memoria. A
partir de fotografías familiares y de la investigación historiográfica
desarrollada en la magnífica obra Todos
los nombres (Pardo Lancina V., Mateo Otal R. 2016),
estos retratos recuperan los rostros de algunos hombres y mujeres fusilados en
Huesca durante la Guerra Civil y años posteriores, para situarlos nuevamente en
el espacio común de la mirada. Lejos de una reconstrucción documental o de una
representación literal del pasado, el proyecto propone una reflexión sobre los
cuerpos ausentes y sobre el lugar que ocupan en nuestra memoria cultural
compartida. La práctica artística se convierte aquí en un ejercicio de
indagación sobre la identidad, el territorio y la permanencia; una búsqueda que
pretende resignificar no solo la memoria de quienes fueron humillados y
exterminados, sino también el legado humano, político y emocional que todavía
habita entre nosotros/as.
Cada pieza ha sido realizada
sobre viejas chapas de hierro recicladas, enterradas en la tierra y expuestas
durante largos periodos a la acción del tiempo y de la intemperie, como también
lo fueron aquellos cuerpos asesinados y arrumbados en las tapias, fosas y otros
lugares infames. El óxido no solo funciona como un recurso estético, sino como
una forma de escritura material donde tan importante es el proceso como el
resultado. La realidad física y los procesos naturales actúan como creativas
herramientas de erosión, permitiendo que la materia participe activamente en la
construcción de la imagen. El hierro y la tierra se transforman en superficie de
inscripción, en archivo y en testigo.
El título, Hierro,
ordio, guerra,
establece una relación inseparable entre materia, territorio y memoria. El ordio,
que define buena parte del paisaje altoaragonés, aparece como una evocación de
los ciclos de la tierra, las vidas que la habitaron y el momento en que arrancó
toda esa desgracia, julio de 1936. Frente a ello, la guerra emerge como la
fractura que atraviesa ese mismo paisaje y cuyos ecos continúan presentes bajo
la aparente normalidad del tiempo transcurrido. La misma tierra que alimenta y
hace crecer, conserva también las huellas de quienes fueron arrancados de ella.
En ese encuentro entre fertilidad y ausencia, entre permanencia y desaparición,
se sitúa el origen simbólico de estas obras. Como artista, no dejo de
preguntarme qué lugar ocupo dentro de esta historia. Comparto con estas vidas
una misma geografía, un mismo lugar de origen y, en cierta medida, una misma
herencia. Este trabajo surge de esa conciencia y de la necesidad de establecer
un diálogo con ella. Entiendo la práctica artística no como un ejercicio de
representación literal, sino como una forma de escucha. Una escucha que busca
abrir espacios para la memoria, la reparación y la reflexión crítica allí donde
durante demasiado tiempo solo hubo silencio.
Existe en estos retratos una
mirada inevitablemente melancólica y triste, pero también conscientemente
transgresora y con una voluntad consciente de resistencia. Con esta escenografía
y estos tamaños se pretende crear un momento íntimo en honor de quienes a la
fuerza y casi sin rastro ni referencia física de su cuerpo muerto dejaron de
existir y ocupar; y con ello, un espacio de reflexión que conlleva una
inevitable invitación a deconstruirnos y cuestionarnos como individuos y como
colectividad. La representación tanatológica del cuerpo como elemento político
alude a la presencia de la luz en imagen y en presencia, donde se reivindica no
solo la pluralidad de estos cuerpos en sociedad, sino también su unicidad y
autenticidad arrebatada a golpes y balazos. En definitiva busco interpelar y
reivindicar la pluralidad de unas vidas interrumpidas y la singularidad
irrepetible de cada una de ellas. En este sentido, el espacio expositivo se
convierte en un lugar performático de encuentro entre memoria y presente, entre
arte y justicia, invitándonos a cuestionar las formas en que construimos
nuestros relatos colectivos y los silencios sobre los que a menudo se sostienen.
Porque la memoria no es un
lugar al que regresar, sino un territorio en permanente construcción. Porque el
arte sigue siendo uno de los espacios donde aquello que fue condenado al
silencio puede recuperar, aunque sea fugazmente, una forma de presencia. Porque
no hay un mejor lugar, más coherente, más cañero y más amoroso para compartir
este trabajo que la Fundación Vanes en Sabayés y el recuerdo de Pepa Santolaria.
Por todo eso espero que les emocione, que la disfruten y que la reflexionen.
José Alberto Andrés Lacasta.
Sabayés. 2026
Sala Sur
Sala Norte
Sala Pepa (sala
superior)
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